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marylandhispanicnews.com

Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el testimonio del teniente coronel retirado Scott Goodwin recuerda cómo se vivió aquella jornada desde la cabina del Air Force One.

“Era un día normal cuando todos llegamos al avión alrededor de las 8:30 de la mañana. Después se desató el caos”, relató Goodwin en una entrevista concedida a WTOP antes de su fallecimiento, ocurrido hace dos años.

Goodwin conoció las primeras noticias a través de la televisión instalada en el avión presidencial. Cuando la segunda aeronave impactó las Torres Gemelas, la tripulación comprendió que no se trataba de un accidente.

Desde el Air Force One observaron el momento en que el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Andrew Card, ingresó al salón de la escuela primaria Emma E. Booker, en Sarasota, Florida, y le informó al presidente George W. Bush que Estados Unidos estaba bajo ataque.

“Sabíamos lo que le estaba diciendo”, recordó Goodwin.

Comunicación bajo estricta seguridad

Mientras el Air Force One se preparaba para despegar de Sarasota, hasta las comunicaciones más rutinarias comenzaron a manejarse con extrema precaución.

Goodwin llamó por teléfono a un controlador de la Administración Federal de Aviación para evitar transmitir por radio los planes de la tripulación.

“El personal de la FAA, nuestros equipos de seguridad y todos los demás estuvieron completamente coordinados”, señaló.

Antes de regresar a Washington, el avión presidencial hizo escalas en la Base de la Fuerza Aérea Barksdale, en Luisiana, y en la Base Offutt, en Nebraska. La tripulación era dirigida por el coronel Mark Tillman, piloto presidencial y comandante del Grupo de Transporte Aéreo Presidencial.

El Pentágono todavía estaba en llamas

Al aproximarse a Washington, la tripulación modificó la ruta para que Bush y las demás personas a bordo pudieran observar los daños en el Pentágono.

Goodwin recordó la incredulidad que sintió al ver el humo y la destrucción en un edificio que había visitado varias veces durante su carrera militar.

El vuelo también pasó sobre la vivienda de su familia en el sur de Maryland, cerca de la Base Andrews. Su esposa, sus hijas y unos vecinos estaban afuera y observaron el Air Force One acompañado por aviones de combate.

La tragedia se volvió todavía más personal cuando Goodwin descubrió que una vecina, quien había sido líder de las Girl Scouts de sus hijas, se encontraba entre las víctimas mortales del ataque al Pentágono.

Para entonces, Goodwin acumulaba ocho años participando en misiones de transporte presidencial durante las administraciones de Bill Clinton y George W. Bush.

Al recordar el comportamiento de Bush durante la crisis, destacó su firmeza ante la responsabilidad de responder a los ataques.

Aunque se sentía orgulloso de haber cumplido con su deber, Goodwin reconoció que los recuerdos de aquella jornada nunca dejaron de afectarlo.

“Fue un día terrible. Hicimos lo que debíamos hacer, pero sigue siendo un recuerdo horrífico”, expresó.

Por Lithzy

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