
El condado de Montgomery, en Maryland, destinará 500.000 dólares adicionales a subvenciones destinadas a prevenir los crímenes de odio, elevando la financiación total para el ejercicio fiscal 2026 a 1,7 millones de dólares. El ejecutivo del condado, Marc Elrich, afirmó que los residentes y los grupos religiosos “sienten que el mundo es menos seguro” y aseguró que, siendo “diversos y acogedores, se niegan a dejar que el odio determine la vida de las personas”. La presidenta del consejo del condado, Natali Fani-González, añadió que defender y proteger a la comunidad requiere, también, respaldar esa promesa con recursos reales.
Las casas de culto y las organizaciones sin ánimo de lucro han sufrido amenazas que van desde grafitis, vandalismo e incendios premeditados hasta intimidaciones cara a cara, llamadas y mensajes en línea, así como la distribución de materiales de supremacistas blancos en sus instalaciones. Un informe del condado de 2024 documentó 483 incidentes de odio, de los cuales 291 se relacionaron con centros escolares, aunque se presume que muchos casos quedan sin denunciar. Los episodios motivados por sesgos raciales fueron mayoritariamente anti-negros y, por sesgos religiosos, antisemitas.
Ron Halber, presidente del Consejo Comunitario Judío del Gran Washington, elogió la iniciativa y subrayó que la presencia de personal de seguridad constituye la principal medida disuasoria contra estos ataques. Un total de 49 organizaciones solicitaron los fondos adicionales para reforzar su plantilla de seguridad, instalar cámaras de vigilancia o mejorar la iluminación perimetral. Para Mariam Khan, del Centro Comunitario Musulmán de Silver Spring, esta inversión envía un mensaje poderoso: “nuestra comunidad importa y todos merecen sentirse seguros en su lugar de culto”.



