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Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el periodista Paul Wagner recuerda la labor de dos trabajadores que utilizaron sus conocimientos de soldadura para buscar sobrevivientes entre los escombros de las Torres Gemelas.

La historia forma parte de su documental Five Days on the Pile, que destaca las acciones de los voluntarios que viajaron al sur de Manhattan después del ataque terrorista.

Los protagonistas son Chris Wagner, hermano del periodista, y su amigo Ralph “Red” Anderson. Ambos eran instaladores de tuberías industriales con experiencia en soldadura y estructuras de acero, por lo que consideraron que podían ayudar a cortar los restos metálicos durante las labores de rescate.

Durante cinco días trabajaron en la llamada “pila”, una montaña de escombros retorcidos y quemados que quedó en el lugar donde se encontraban las Torres Gemelas.

Por muchos años, Chris evitó hablar sobre lo ocurrido. Paul Wagner dijo que solamente comprendió la magnitud de lo vivido por su hermano cuando comenzó a entrevistarlo para el documental.

Además de buscar sobrevivientes, los voluntarios encontraron víctimas y restos humanos entre los escombros. A pesar de las difíciles condiciones, Chris y Anderson regresaron cada día para colaborar con los equipos de emergencia.

El documental también incluye fotografías tomadas por Stephanie Mohr, quien ayudó a cargar agua, alimentos y otros suministros en embarcaciones que cruzaban el río Hudson para atender a los socorristas.

Una de sus imágenes muestra una enorme nube de polvo cubriendo el extremo sur de Manhattan. Para Wagner, la fotografía refleja tanto la magnitud de la destrucción como la gran cantidad de materiales tóxicos que quedaron suspendidos en el aire.

Chris y Anderson trabajaron sin mascarillas ni respiradores adecuados. Posteriormente experimentaron fuertes episodios de tos y otros problemas de salud. Con el paso de los años, ambos, al igual que Mohr, enfrentaron diagnósticos de cáncer.

Wagner reconoció que no se puede afirmar de manera definitiva que la exposición durante el 11-S causó esas enfermedades. Sin embargo, considera importante recordar el precio físico y emocional que pagaron quienes acudieron voluntariamente a ayudar.

“Debemos honrar su sacrificio, no solamente el de las personas que murieron, sino también el de quienes se presentaron para ayudar”, expresó el periodista.

Por Lithzy

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