Las personas que han compartido el acceso a cerraduras, cámaras u otros dispositivos inteligentes deberían revisar periódicamente quién todavía puede controlarlos o consultar la información que recopilan.
Es común conceder acceso a familiares, compañeros de vivienda, cuidadores, paseadores de perros o personas encargadas de vigilar una casa. Sin embargo, esos permisos pueden permanecer activos mucho después de que dejen de ser necesarios.
Michelle Mazurek, profesora de Ciencias de la Computación de la Universidad de Maryland, advirtió que compartir directamente la contraseña principal es uno de los errores más frecuentes.
Evite compartir la contraseña principal
Entregar la contraseña de una cámara, cerradura o dispositivo conectado puede permitir que otra persona acceda a más información de la prevista.
El riesgo aumenta cuando se utiliza la misma contraseña en diferentes cuentas. En ese caso, quien la recibe también podría intentar ingresar a otros servicios vinculados con las mismas credenciales.
En lugar de compartir la contraseña principal, los usuarios deben verificar si el dispositivo permite:
- Crear cuentas independientes para otras personas.
- Establecer códigos temporales de acceso.
- Limitar las funciones disponibles para cada usuario.
- Definir fechas y horarios específicos.
- Eliminar los permisos cuando ya no sean necesarios.
Si es indispensable compartir una contraseña, debe utilizarse una clave exclusiva para ese dispositivo y no repetirse en ninguna otra cuenta.
Revise los usuarios y registros de actividad
Quienes no recuerden con cuántas personas compartieron un dispositivo pueden consultar la configuración de la cuenta y los registros de actividad.
Los expertos recomiendan:
- Revisar la lista de usuarios autorizados.
- Eliminar cuentas desconocidas o que ya no necesiten acceso.
- Cambiar la contraseña principal.
- Cerrar sesiones abiertas en otros dispositivos.
- Activar la autenticación en dos pasos, si está disponible.
- Revisar los registros de entradas, conexiones y cambios recientes.
- Mantener actualizado el software del dispositivo.
También es importante confirmar qué información puede consultar cada usuario. Algunas aplicaciones permiten observar grabaciones, escuchar audio, revisar horarios, controlar cerraduras o conocer cuándo una persona entra o sale de la vivienda.
Cámaras y micrófonos presentan mayores riesgos
Los dispositivos que capturan audio o video pueden representar una preocupación mayor para la privacidad.
Una persona con acceso a una cámara inteligente podría observar espacios interiores, consultar grabaciones anteriores o recibir alertas sobre movimientos en la vivienda.
Por esa razón, se recomienda revisar los permisos después de una mudanza, separación, cambio de cuidador o cualquier situación en la que una persona ya no necesite controlar los dispositivos de la casa.