A más de tres años de un violento ataque armado perpetrado por la pandilla MS-13 en una zona boscosa de Silver Spring, Maryland, las autoridades judiciales del condado de Montgomery lograron avances definitivos contra los responsables. El caso se remonta al 9 de noviembre de 2022, cuando miembros de la organización criminal emboscaron a dos hombres en el parque Northwest Stream Valley. Una de las víctimas, Edvin Agustín León, de 20 años, falleció en el lugar, mientras que el otro hombre sobrevivió milagrosamente tras fingir su muerte y arrastrarse por un cuarto de milla para buscar auxilio.
Según las investigaciones locales coordinadas junto al FBI, la agresión fue ordenada por dos líderes de alto rango de la MS-13, quienes proveyeron las armas y dieron la instrucción directa de ejecutar a las víctimas tras recriminarles una supuesta acusación. Los criminales separaron a ambos hombres en el bosque antes de abrir fuego. La semana pasada, el sistema judicial estatal dictó fallos clave contra dos de los cinco implicados en el crimen masivo:
- Cadena perpetua para Carlo Yaque del Cid: El hombre de 32 años, residente de Hyattsville, fue sentenciado el pasado 17 de junio a dos cadenas perpetuas consecutivas más cinco años de prisión tras ser hallado culpable de asesinato en primer grado, intento de asesinato y participación en organización criminal.
- Veredicto de culpabilidad para Sender Godoy-Lemus: Tras un primer juicio que culminó sin acuerdo del jurado en 2025, este joven de 22 años y vecino de Silver Spring fue finalmente declarado culpable el 18 de junio por cargos idénticos de asesinato, conspiración y uso de armas de fuego. Su audiencia de sentencia aún está por programarse.
Estatus del resto de los acusados El proceso judicial en el condado de Montgomery ya ha alcanzado a otros involucrados. El verano pasado, Edgard Castro-Contreras—identificado como el autor material que disparó contra Agustín León—fue sentenciado a cadena perpetua más 52 años de cárcel. Por su parte, Brayan Bonilla-Andrade se encuentra a la espera de su sentencia tras declararse culpable y enfrenta una posible pena de dos cadenas perpetuas más 20 años. Finalmente, el último de los implicados, Jonathan Videz Martínez, está programado para enfrentar su propio juicio bajo cargos de asesinato en primer grado.




