Un estudio de un instituto económico sin fines de lucro y sin afiliación política revela que la región de Washington D.C. contaba con 115 000 empleos menos en marzo de este año respecto a los registros anteriores a la llegada del presidente a la Casa Blanca. De esa cifra, 54 000 correspondían a empleos federales eliminados desde su segundo mandato, mientras que numerosos trabajadores de contratistas, organizaciones sin ánimo de lucro e instituciones de investigación financiadas por el gobierno también perdieron su puesto.
La proporción de residentes con empleo cayó 3,2 puntos porcentuales en el conjunto de la región, ocho veces más que la media nacional. Entre la población negra, la caída alcanzó los seis puntos, llevando la tasa de empleo a niveles similares a los registrados durante la pandemia.
Ese impacto se explica en buena medida porque los trabajadores negros representan un mayor porcentaje en el sector público, históricamente considerado una vía hacia la clase media frente a la discriminación en el mercado laboral privado. Las analistas advierten que años de avances en reducir la brecha de empleo entre blancos y negros en la región han quedado anulados.




