Decenas de enfermeras, médicos y defensores de la salud materna protestaron contra el plan de MedStar Washington Hospital Center de cerrar 11 camas de su unidad posparto. Los manifestantes advirtieron que la medida podría afectar la recuperación de las madres y la atención de los recién nacidos en un momento especialmente vulnerable.
El hospital, donde nace aproximadamente uno de cada tres bebés de Washington D. C., justificó la decisión señalando la disminución de las tasas de natalidad y las presiones financieras. Tras el cierre, permanecerán operativas 18 camas posparto, las cuales, según MedStar, son suficientes para atender la demanda actual y futura.
Sin embargo, profesionales de la salud y organizaciones comunitarias sostienen que la reducción de servicios podría empeorar el acceso a la atención materna en la ciudad, especialmente en sectores que históricamente han contado con pocas opciones para el parto y el cuidado posterior al nacimiento.

