Vecinos de Glen Echo se reunieron el lunes por la noche en el ayuntamiento local para expresar su creciente malestar tras el derrame masivo de aguas residuales en el río Potomac registrado a principios de año. Unas 75 personas asistieron de forma presencial y varias más participaron de manera virtual, aunque muchas prefirieron no identificarse al exponer sus quejas. Los asistentes describieron el olor residual como “putrefacto” y afirmaron percibirlo incluso desde sus vehículos al cruzar el puente de Clara Barton, reclamando un trato digno para su río y sus comunidades.
Las autoridades locales reconocieron que una sección del sistema de ventilación encargado de neutralizar los olores resultó dañada y presentaron un plan para instalar un sistema de dosificación química aguas arriba con el fin de mitigar las emisiones fétidas. Durante la sesión, varios vecinos mostraron su descontento con el proceso de limpieza, mientras que el director de la entidad encargada del saneamiento admitió que se trató de un “incidente horrible” y aseguró que se ha actuado con todos los recursos disponibles. Por su parte, un representante del departamento ambiental de Maryland informó que los niveles de bacterias, en particular E. coli, se encuentran actualmente muy bajos en la columna de agua.
La autoridad de aguas ha abierto un periodo de consulta pública para enriquecer su plan de restauración del río Potomac y recoger más aportaciones de la comunidad.




