Un voluminoso libro registra los nombres de los niños que murieron en la antigua Casa de Reeducación e Instrucción para Niños de Color de Maryland, hoy Centro de Detención Juvenil de Cheltenham. Este lugar, que durante la era de la Reconstrucción albergó a menores acusados de faltas leves, obligaba a niños de apenas cinco años a trabajar en granjas y fábricas. Entre los restos descubiertos en el terreno se cuentan al menos 230 tumbas sin identificar, cifra que podría aumentar a medida que avanzan las investigaciones estatales destinadas a honrar la memoria de quienes fueron olvidados.
En el sitio se develó un monolito conmemorativo que marca el primer paso para reconocer los crímenes cometidos. El gobernador Wes Moore destacó que en ese espacio “los encadenaban al trabajo, los azotaban y les quitaban su humanidad”, y subrayó que “la oscuridad no prevalece cuando la verdad sale a la luz”. Más de un siglo después, el estado se compromete a localizar cada lugar de enterramiento y a rendir homenaje a las víctimas.
El senador estatal Will Smith anunció la creación de una comisión que profundizará en el caso mediante análisis forenses, estudios genealógicos y revisión de archivos históricos. Se espera que estos trabajos revelen más tumbas y permitan reconstruir la historia de estos niños, muchos de los cuales perecieron debido a enfermedades y agotamiento en la antigua institución.




