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La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar las tutorías y mejorar el trabajo de los educadores, pero la evidencia disponible todavía no respalda reemplazar completamente a los tutores humanos, según un nuevo informe de la Universidad de Stanford.

El análisis fue realizado por SCALE, la iniciativa de Stanford dedicada a estudiar sistemas educativos, aprendizaje y equidad. Los investigadores revisaron estudios sobre tutorías, modelos educativos asistidos por inteligencia artificial y entrevistas con desarrolladores y proveedores de estas herramientas.

La principal conclusión es que la llamada tutoría de alto impacto continúa dependiendo de la enseñanza dirigida por una persona. La inteligencia artificial puede fortalecer ese trabajo, pero los sistemas completamente automatizados todavía presentan importantes dudas sobre su efectividad.

Un tutor humano no solamente explica un problema académico. También puede reconocer cuándo un estudiante está frustrado, ofrecer motivación, adaptar su manera de enseñar y construir una relación que ayude al alumno a continuar cuando el aprendizaje se vuelve difícil.

La inteligencia artificial, por su parte, puede analizar el desempeño del estudiante, identificar vacíos de conocimiento, recomendar ejercicios y proporcionar al tutor sugerencias sobre cómo abordar un tema.

También puede encargarse de tareas administrativas, organizar notas de las sesiones, analizar datos de asistencia, monitorear el progreso y ayudar a preparar materiales adaptados a las necesidades de cada alumno.

Muchos estudiantes no utilizaron el tutor de IA

Una investigación relacionada incluyó a 355 estudiantes de primero a quinto grado pertenecientes a dos distritos escolares. Los menores fueron asignados a utilizar una plataforma de tutoría de lectura con inteligencia artificial de manera independiente o con el apoyo de un tutor presencial.

A pesar de que las escuelas reservaron tiempo para usar la plataforma, entre el 40% y el 47% de los estudiantes que debían trabajar de manera independiente nunca ingresaron al programa.

Entre quienes sí utilizaron el tutor de IA, el promedio fue de solamente dos a cinco minutos por semana. El acompañamiento humano aumentó el uso semanal entre uno y cuatro minutos y elevó la participación entre un 71% y un 80%.

Sin embargo, el tiempo de utilización continuó siendo reducido y la intervención no produjo mejoras comprobables en el rendimiento de lectura.

Los resultados muestran que entregarles a los estudiantes una plataforma de inteligencia artificial no garantiza que vayan a utilizarla con suficiente frecuencia para obtener beneficios académicos.

La presencia de una persona puede motivarlos a comenzar y permanecer en la actividad, pero incluso el acompañamiento humano debe formar parte de un programa bien organizado, frecuente y conectado con el trabajo escolar.

Una herramienta para apoyar al tutor

El informe señala que la aplicación más prometedora consiste en mantener al tutor humano como responsable de la sesión y utilizar la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo.

Por ejemplo, mientras el tutor trabaja directamente con el estudiante, un sistema de IA podría mostrar información sobre su progreso, advertir que está teniendo dificultades con una habilidad específica o sugerir una pregunta que le permita comprender el problema sin entregarle inmediatamente la respuesta.

Algunos estudios iniciales indican que este modelo puede mejorar la capacidad de los tutores, especialmente la de aquellos con menos experiencia. Sin embargo, los investigadores advierten que los resultados todavía son preliminares y dependen de la forma en que se implemente cada herramienta.

El informe también recomienda que las escuelas evalúen cuidadosamente la privacidad de los datos, las medidas de seguridad para menores y los riesgos de permitir conversaciones prolongadas sin supervisión entre estudiantes y sistemas de inteligencia artificial.

La tecnología no sustituye la relación humana

Los distritos escolares enfrentan presupuestos limitados y dificultades para contratar suficientes personas, lo que puede hacer atractiva la idea de reemplazar tutores con programas automatizados.

Stanford considera que la inteligencia artificial podría ayudar a reducir costos, ampliar el acceso y ofrecer más oportunidades de práctica personalizada. Sin embargo, actualmente existe una evidencia mucho más sólida a favor de las tutorías dirigidas por seres humanos.

El estudio no significa que la inteligencia artificial no pueda mejorar el aprendizaje. Su conclusión es que funciona mejor como complemento de un educador que como sustituto de la relación entre el estudiante y su tutor.

Por Lithzy

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