A nivel regional y nacional, las mujeres negras tienen entre dos y tres veces más probabilidades de fallecer durante el embarazo o en el año siguiente, en comparación con mujeres de otros orígenes étnicos. La mayoría de estas muertes podrían prevenirse, según explica el médico Darrell Gray. Diversos estudios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan que el acceso a una atención médica de calidad, las condiciones de salud preexistentes y las desigualdades estructurales, como el lugar de residencia, la seguridad de la vivienda y la disponibilidad de alimentos, contribuyen a estas disparidades, que persisten independientemente del nivel educativo o el ingreso económico.
Durante la Semana de Salud Materna de las Mujeres Negras, Gray hace un llamado a las parejas y familiares para que presten atención a señales de alerta —dolores de cabeza intensos, dolor o sangrado abdominal, hinchazón anormal o dificultad para respirar— y acompañen a las futuras madres a consultar cuanto antes con un profesional. “No se trata de hablar en lugar de ellas, sino de respaldarlas y asegurarnos de que reciban atención oportuna”, afirma, convencido de que la información y el apoyo activo pueden reducir estas brechas y salvar vidas.




