Ocean City, en Maryland, depende cada verano de estudiantes internacionales que llegan a trabajar a través del programa de intercambio laboral de verano con visado J-1. El año pasado cerca de 3.600 jóvenes participaron en esta iniciativa, que por dos décadas ha sido clave para cubrir la demanda de mano de obra estacional en la ciudad costera.
Este verano, sin embargo, la obtención de los visados podría retrasarse más de lo habitual. Las inspecciones de las redes sociales de los solicitantes ahora requieren hasta seis veces más tiempo y, además, se han dado citas prioritarias para aficionados del fútbol que viajarán a Estados Unidos a la Copa Mundial. Para hacer frente a estos cuellos de botella, las autoridades locales anticiparon el problema y comenzaron gestiones con antelación, incluso solicitando apoyo al Congreso para agilizar los procesos.
A pesar de los retos, se confía en que los niveles de personal se mantendrán según lo previsto, garantizando la atención a los visitantes. El año pasado Ocean City recibió 3.635 participantes del programa, la cifra más alta del país, seguida por Orlando con unos 3.500, Wisconsin Dells, Myrtle Beach y Sandusky. Según los organizadores, estos estudiantes no solo cubren puestos de trabajo, sino que también promueven una forma de diplomacia cultural al compartir su experiencia con los turistas.




