La llegada de la plena floración de los cerezos en Washington D.C. atrae cada año a más de un millón y medio de visitantes, con largas filas, tráfico intenso y elevados recargos en servicios de transporte compartido. Muchos residentes, para evitar aglomeraciones y problemas de aparcamiento, buscan alternativas cercanas donde disfrutar del espectáculo sin las multitudes del Tidal Basin.
Una de las opciones más recurridas se encuentra en el barrio de Kenwood, en Bethesda, Maryland, donde alrededor de 1.200 árboles de cerezo Yoshino visten de rosa cada calle. La tradición se remonta a los años treinta y cuarenta, cuando un promotor plantó los primeros ejemplares para embellecer el vecindario. “Kenwood es mi lugar preferido”, asegura Lori Maggin, visitante habitual desde hace dos décadas; “vengo cada año con amigos y grabo vídeos para mi familia”.
Quienes se animan a explorar estas calles reciben amables advertencias de los vecinos para no estacionar sobre el césped ni obstruir el paso, aunque pueden dejar el coche en el supermercado local y recorrer a pie el tramo adoquinado hasta los cerezos. Además de Kenwood, otras zonas recomendadas en la región para contemplar flores de cerezo sin multitudes incluyen National Harbor y Brookside Gardens en Maryland; Arlington National Cemetery y Meadowlark Botanical Gardens en Virginia; así como Lower Senate Park y el Arboreto Nacional en Washington D.C.




