Este verano podría resultar especialmente complicado en la región de Washington D.C. a causa de una temporada de mosquitos particularmente intensa. Un invierno inusualmente variable, con aumento de temperaturas agradables seguidos de nevadas abundantes, dejó el terreno saturado y generó condiciones óptimas para la reproducción de estos insectos. La humedad acumulada permitió que los mosquitos pusieran huevos antes de lo habitual, ya que bastan apenas unos mililitros de agua estancada para que inicien su ciclo de vida.
Un mosquito necesita poco más que la tapa de una botella para depositar sus huevos, que eclosionan y se transforman en adultos en tan solo 18 o 19 días. A partir de los 27 °C comienzan a volar y a picar con fuerza, por lo que cualquier juguete olvidado, neumático en desuso, lona mal asegurada o recipiente que acumule agua —incluso en la tapa del cubo de basura o en los bebederos de pájaros— se convierte en un foco de cría imparable.
Para disfrutar del exterior sin sufrir enjambres, resulta fundamental eliminar de inmediato cualquier acumulación de agua y aplicar tratamientos bimensuales con empresas especializadas. En lugar de antorchas de jardín, velas de citronela o luces antimosquitos, que en muchos casos atraen aún más a estos insectos, conviene utilizar tabletas larvicidas de bajo impacto para personas y mascotas y mantener los espacios libres de charcos y depósitos de agua.




