El año pasado, tras la inesperada retirada de fondos por parte de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica a las operaciones del criadero de ostras Horn Point en Maryland, las autoridades temieron por su viabilidad. Pensaron que tendrían que despedir a la mitad de su personal, lo que reduciría drásticamente la producción de una instalación que ha sido fundamental en el reciente repunte de la población de ostras en la bahía de Chesapeake.
Pero el director del laboratorio, Mike Sieracki, se mostró sorprendido al descubrir esta primavera que los legisladores de Maryland habían incluido 400.000 dólares en el proyecto de presupuesto estatal destinados al criadero.
Además, el mes pasado la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica restituyó más de 350.000 dólares que había recortado del presupuesto del criadero, según informaron esta semana la oficina del senador Chris Van Hollen y el Centro de Ciencia del Medio Ambiente de la Universidad de Maryland.




