Una cabina telefónica en Takoma Park, Maryland, se ha convertido en un curioso punto de encuentro con la naturaleza, ya que quien descuelga el auricular escucha en lugar de marcación los cantos de distintas aves. Instalado en 2016 por el músico, artista e ingeniero de sonido David Schulman, este dispositivo busca sorprender a los transeúntes y recordar que la región metropolitana de Washington D.C. tiene mucho más que ofrecer de lo que parece a simple vista.
Quienes se animen a probarlo podrán oír desde pájaros carpinteros, patos y cuervos hasta halcones, garzas y palomas, e incluso un homenaje a un legendario gallo salvaje que hizo de Takoma Park su hogar en los años noventa. Esta atracción “escondida” combina entretenimiento y educación ambiental en un emplazamiento tan cotidiano como inesperado.




