La ciudad de Nueva York vive la euforia de los Knicks tras encadenar once victorias consecutivas en la fase de postemporada y alcanzar su primera final de la Asociación Nacional de Baloncesto en este siglo. Josh Hart, originario de Silver Spring (Maryland), se ha consolidado como pieza clave junto a Jalen Brunson y Karl-Anthony Towns en la serie al mejor de siete encuentros frente a los Spurs de San Antonio.
Hart, en su novena campaña profesional, inició su trayectoria en la liga de recreación de Montgomery, superó un difícil ajuste académico y deportivo en la escuela privada Sidwell Friends gracias al apoyo de su familia y la comunidad, y continuó brillando en la universidad de Villanova, donde ganó un título nacional y vio retirado su dorsal. Fue seleccionado en el puesto 30 de la primera ronda en 2017 y, tras pasar por varios equipos, encontró estabilidad con los Knicks.
Con un promedio de 37,6 minutos por partido y nueve triples-dobles en una sola temporada, Hart destaca por su resistencia y polivalencia. Fuera de la cancha, es un hombre de familia, padre de gemelos, seguidor de los Comandantes de Washington y del Chelsea en la liga inglesa, y mantiene la superstición de comer caramelos antes de cada encuentro. Las entradas para el primer partido de las finales en Nueva York superan los 4.000 dólares por localidad.




