Los adolescentes que planean acudir esta semana al Navy Yard de Washington se enfrentarán a un nuevo toque de queda impuesto por la policía, bajo una ley temporal que busca desalentar las grandes concentraciones de jóvenes impulsadas por las redes sociales. La normativa de emergencia, que abarca toda la ciudad y autoriza la creación de zonas adicionales de restricción nocturna para menores, expirará el 15 de abril. La alcaldesa presiona al consejo municipal para extenderla y convertirla en ley permanente, pero varios defensores de la juventud consideran que los toques de queda no son la solución.
Penélope Spain, codirectora de Open City Advocates, afirma que estas medidas generan más perjuicios que beneficios, desperdician recursos públicos y a menudo conducen a que los jóvenes entren en el sistema de justicia juvenil. Según su criterio, al imponer restricciones legales se envía el mensaje de que los adolescentes no forman parte del tejido de la ciudad y se ignoran las verdaderas causas: la falta de espacios públicos seguros y atractivos para ellos. Spain propone involucrar a los propios jóvenes en el diseño de iniciativas y programas destinados a su franja de edad.
Por su parte, Ron Moten, defensor de la juventud y especialista en mediación de violencia, coincide en que es fundamental ofrecer lugares de esparcimiento y actividades formativas donde los adolescentes aprendan resolución de conflictos y asuman la responsabilidad de su comportamiento. Moten reconoce que el toque de queda puede servir como medida temporal, pero sostiene que su aplicación no debe recaer exclusivamente en la policía. Este fin de semana, la restricción para menores estará vigente en el área del Navy Yard entre las 20:00 y las 23:00, con patrullajes orientados principalmente a disolver concentraciones masivas.




