Las autoridades estatales de transporte afirmaron el martes que mantendrán la reconstrucción del Puente Francis Scott Key en marcha, pese a la decisión de apartarse del contratista actual y abrir la búsqueda de uno nuevo. Según la secretaria de Transporte, Kathryn Thomson, el desacuerdo se centró en el precio para completar la segunda fase del proyecto: aunque han elogiado la calidad y puntualidad del trabajo realizado hasta ahora, las negociaciones con la empresa quedaron estancadas la última semana por una oferta considerada excesiva. Bajo el contrato inicial, la compañía se encargó del diseño y la planificación del nuevo puente y tenía derecho preferente para continuar con la construcción.
El costo estimado de la sustitución oscila entre 4.300 y 5.200 millones de dólares, y se prevé que la estructura esté abierta al tráfico a finales de 2030, aproximadamente dos años más tarde de lo previsto inicialmente. La firma recibirá unos 700 millones de dólares por los trabajos realizados hasta finales de año y luego será relevada sin interrupción en las obras. El estado lanzará un proceso de licitación competitiva para adjudicar la segunda fase, con el fin de garantizar el avance continuo de la reconstrucción.
El derrumbe del puente ocurrió en la madrugada del 26 de marzo de 2024, cuando el portacontenedores Dali colisionó con uno de sus pilares tras perder la energía, lo que provocó el desplome instantáneo de gran parte de la estructura y la muerte de seis operarios. El incidente cerró el puerto de Baltimore durante semanas, hasta que se retiraron 50.000 toneladas de escombros del canal de navegación. Un informe atribuyó la tragedia a un fallo eléctrico derivado de un cable suelto y a deficiencias en la protección de la infraestructura. El gobierno federal cubrirá la totalidad de los costes, mientras el estado avanza con un riguroso control de riesgos para concluir la obra de manera eficiente y segura.




