Una monja del Monasterio de Santa Sidonia, cercano a Frederick (Maryland), se graduó recientemente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Maryland con una licenciatura en Ciencias de la Arquitectura. Tras completar el programa en diciembre, caminó al escenario en mayo para recibir su diploma y reencontrarse con compañeros y profesores a quienes agradeció por su apoyo y enseñanza. Su vocación arquitectónica nació cuando una abadesa valoró su destreza en carpintería y su facilidad para visualizar el ensamblaje de estructuras, lo que la impulsó primero a dominar AutoCAD en un colegio local y luego a profundizar en diseño en la universidad.
Durante sus estudios, en lugar de elaborar proyectos hipotéticos como balnearios o plazas de puerto, propuso diseñar para su propia comunidad monástica: un invernadero multifuncional, un nuevo claustro, la renovación de los dormitorios de las hermanas y otros espacios necesarios. La mayoría de esas propuestas ya forman parte del plan maestro del monasterio en desarrollo. Destaca que, aunque existen muchas iglesias ortodoxas en la región, son pocas las arquitectas que comprendan la teología y la liturgia propias de la tradición, elementos que ella considera fundamentales a la hora de concebir un edificio y garantizar su armonía estructural y espiritual.




