La junta de educación del condado aprobó un presupuesto de 3 700 millones de dólares que implica la eliminación de 415 plazas, más de un centenar de ellas vacantes. Entre los recortes figuran 43 trabajadores sociales y 27 agentes de apoyo al alumnado, especialistas encargados de atender cuestiones como la asistencia, la disciplina y la situación de estudiantes sin hogar. Tras una revisión adicional, se salvaron puestos de orientadores universitarios y psicólogos escolares. La presidenta de la junta, Grace Rivera-Oven, se mostró conmovida al describir la votación como “increíblemente personal, agotadora y dolorosa”, mientras sus colegas reconocían la dificultad de aplicar ajustes de tal magnitud.
El plan se enmarca en un presupuesto general de 7 900 millones de dólares aprobado por el consejo local, que destinó 3 700 millones al sistema educativo, 36 millones menos de lo solicitado por el superintendente Thomas Taylor. Este había reclamado un aumento de 179 millones de dólares para cubrir mayores gastos y compromisos del Plan para el Futuro de Maryland, una reforma estatal de la enseñanza. La medida pasó con siete votos a favor y uno en contra, el de la consejera Rita Montoya, quien reprochó no haber explorado alternativas para evitar recortes con impacto directo en los estudiantes.
Padres, alumnos y empleados instaron a preservar aquellos puestos de atención directa que detectan a tiempo problemas como pensamientos suicidas, depresión o ansiedad. “Lo que hoy decide el sistema no es lo que puede permitirse, sino el riesgo que está dispuesto a asumir”, advirtió una trabajadora social clínica. David Stern, presidente de la Asociación de Educación del Condado de Montgomery, señaló que el distrito sigue “crónicamente infradotado” y alertó de un próximo ciclo de recortes aún más duro, por lo que urgió al gobierno estatal a conceder mayor flexibilidad financiera a los condados.




