El servicio de Metrobus ha reforzado la vigilancia de pago, con presencia de agentes uniformados de la Policía de Tránsito del Metro y personal en unidades y paradas. A partir de finales de mayo y principios de junio, los conductores recuerdan a los usuarios que el pasaje cuesta 2,25 dólares al subir, aunque solo los policías pueden solicitar el comprobante y actuar en caso de impago.
Si algún pasajero no paga, los agentes retiran al viajero de la unidad y, de negarse a colaborar, proceden a su arresto por desobediencia u otras faltas. Para optimizar recursos, la supervisión se centra en paradas con alta evasión, como Silver Spring, Minnesota Avenue, Anacostia, New Carrollton, Fort Totten, Pentagon City y Friendship Heights, y se emplean cámaras en tiempo real para coordinar la intervención de patrullas.
Desde el inicio de la campaña, el pasado domingo, se han emitido casi 400 citaciones y se han detenido cinco personas con órdenes pendientes. Sin estos controles, el sistema perdería unos 50 millones de dólares este año, lo que comprometería la expansión y el mantenimiento del servicio.




