Tres estudiantes de primer generación de la escuela secundaria Don Bosco Cristo Rey en Takoma Park se preparan para ser los primeros de sus familias en ingresar a la universidad tras recibir cartas de aceptación de prestigiosas instituciones: la Universidad de Pensilvania, el College of the Holy Cross y la Universidad de Georgetown. Angie Tejeda, sorprendida al descubrir su admisión a Pensilvania, celebró junto a su madre entre confeti y gritos de alegría. Su objetivo es especializarse en análisis de negocios y cursar una asignatura secundaria en bienes raíces para “mejorar la equidad en la educación”. Emily Gregorio, futura alumna de Holy Cross, compaginó el estudio con la presidencia de la Sociedad Nacional de Honor, la práctica de fútbol y voleibol, un trabajo a tiempo parcial en un restaurante y una pasantía en el centro de cáncer de un hospital, y sueña con convertirse en médica. Génesis Barrera, que estudiará negocios internacionales con concentración en italiano en Georgetown, planea luego cursar Derecho y destaca haber fundado el capítulo de Future Business Leaders en su colegio.
El presidente de la escuela, orgulloso de estas jóvenes, subraya la eficacia de un modelo educativo que combina cuatro días de clases semanales con una jornada laboral en una empresa de cuello blanco en el área metropolitana de Washington. Gracias a este programa, los alumnos por debajo del umbral de pobreza sólo deben aportar 1.500 dólares de la matrícula anual; el resto lo asumen las compañías donde trabajan. Además de sufragar sus estudios, ganan experiencia, establecen contactos, adquieren habilidades y refuerzan su confianza, lo que, según sus artífices, les brinda una preparación universitaria difícil de igualar.




