Defensores ambientales insisten en la necesidad de mantener el monitoreo de la calidad del agua en el río Potomac de cara al verano, pese a que los niveles de E. coli han regresado a la normalidad tras el vertido de 240 millones de galones de aguas residuales ocasionado por el colapso de una tubería el pasado 19 de enero. Hace dos meses, las autoridades locales levantaron el aviso recreativo al comprobar, tras semanas de análisis, que el agua cumplía con los estándares de seguridad establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
Una reciente encuesta de la organización Riverkeeper, que incluyó más de 600 participantes, reveló que el 40 % estaría dispuesto a regresar al río para actividades recreativas, mientras que el 99 % demanda la continuidad de los estudios de calidad, no solo en la zona afectada ni en la capital, sino a lo largo de todo el cauce. Aunque la Agencia de Protección Ambiental asumió las pruebas en marzo y se preveía su conclusión a principios de mayo, la empresa encargada del suministro de agua local continuará publicando informes cinco días a la semana, desde Old Angler’s Inn hasta el área de National Harbor en Maryland.
Para responder al interés ciudadano, el programa de monitoreo de Riverkeeper ampliará este año sus puntos de toma de muestras de 28 a 37, con análisis que se realizarán entre el 13 de mayo y septiembre. Los departamentos ambientales de Maryland y Virginia también reforzarán sus propios controles. Con las condiciones de sequía y el bajo caudal, aumenta el riesgo de proliferación de algas y mortandad de peces a medida que las temperaturas suben en junio y julio. Quienes planeen actividades en el agua pueden consultar una aplicación gratuita que ofrece actualizaciones semanales sobre la seguridad de los distintos tramos del río.

